El banquero que enriqueció a los pobres

102-banqquerostandaloneprod_affiliate84.jpgTodo comenzó con $27.

Muhammad Yunus no se sentía muy motivado a seguir enseñando teorías económicas utópicas en la universidad cuando al salir del aula lo que veía era una hambruna devastadora.

El economista deseaba ser útil a otros seres humanos y para entender de qué forma podría serlo, emprendió una travesía por los pueblos rurales de su natal Bangladesh, donde palpó el sufrimiento de quienes eran sumamente pobres y no tenían mejor salida que caer en las garras de los usureros.

Entonces pensó: “Si les podía proporcionar este poquito de dinero, probablemente las cosas iban a serles más fáciles”.

Elaboró una lista de 42 personas y calculó que la cantidad que necesitaban en conjunto era $27. Se los prestó y les dijo que se lo devolvieran cuando estuvieran en condiciones de hacerlo.

Reflexionó: “Si puedes contentar a tanta gente con una cantidad tan pequeña de dinero, ¿por qué no hacer más de lo mismo?”

Yunus, conocido como ”el banquero de los pobres”, creó un sistema de préstamos de baja cuantía sin necesidad de garantías. En tres décadas ha extendido la mano a 7 millones de prestatarios con más de $6,000 millones.

Esa labor de compromiso humano lo hizo merecedor del Premio Nobel de la Paz del 2006, en un pronunciamiento claro de que la paz está indisolublemente unida a la justicia económica y social.

”La creatividad puede solventar todos los problemas”, me dijo Yunus durante su breve paso por Miami este jueves para recibir un premio de la Asociación de Cámaras de Comercio Bilaterales de la Florida. “La pobreza es tan perversa en todas partes del mundo, especialmente en el mundo en desarrollo, no por culpa de las personas pobres, sino por el sistema que hemos desarrollado globalmente y sus instituciones”.

”Así que debemos cambiar esas instituciones y sistemas que hemos creado. No hay razón alguna para que alguien sea pobre”, subrayó Yunus, de 66 años.

El proyecto y la puesta en marcha de los microcréditos concedidos por su Banco Grameen abrieron un camino de desarrollo desde abajo, con la participación directa de los interesados, que es la mejor forma de fortalecer la democracia y los derechos humanos.

Para obtener los microcréditos, los prestatarios son agrupados en conjuntos de cinco. Una vez que dos clientes reciben el dinero, los tres restantes deben esperar a que esos fondos se paguen con intereses que oscilan de cero a 20 por ciento, dependiendo del uso de los mismos.

Los resultados han demostrado que los pobres pueden cambiar sus propias vidas sólo con los préstamos. Para el 2015, Bangladesh, con 145 millones de habitantes, habrá erradicado la pobreza en un 50 por ciento. En 100 países donde actualmente hay programas de Grameen comienzan a observarse resultados similares.

Pero nada de eso ha hecho que Yunus pierda su humildad y carisma. Al preguntarle de qué forma la fama del Nobel ha cambiado su misión, respondió sonriente: “Bueno, ahora puedo hablar contigo”.

¿Cómo se siente ser el Premio Nobel de la Paz?

Es maravilloso, maravilloso, un poco escalofriante. Al principio, la gente más cercana a mí estaba muy emocionada, y una hora después todo el mundo estaba emocionado. Los bangladesíes estaban dando saltos de alegría porque algo bueno le había pasado a Bangladesh.

Al rato, escuchamos que en el país vecino, India, donde se acostumbra a regalar golosinas cuando hay buenas noticias, las tiendas de dulces estaban vaciándose. Luego visité Seúl para recibir otro premio y los coreanos estaban orgullosos de que un asiático hubiera recibido el Nobel. Luego el sheik de Bahrein me invitó y ahí estaban celebrando que un musulmán recibiera el premio. Todo el mundo encontró un ángulo, porque la alegría es compartirlo con todos, para que así se sienta que no tú, sino todos, lo recibimos.

Para dar préstamos sin saber si le devolverán el dinero hay que tener mucha confianza en la condición humana. Usted por lo visto la tiene.

Inicialmente no tenía idea. Pensé que la gente encontraría un interés propio y se comportaría de una forma que respetase los intereses de los otros individuos. Eso fue lo que pasó exactamente. Cuando abres una instalación para proveer estos servicios financieros, lo ven como una oportunidad que nunca han tenido. Además, si no pagan, la puerta se le cierra a la otra persona y se van a sentir culpables.

¿De dónde saca las ideas para estos innovadores proyectos?

Me surgió la idea de los negocios sociales, es decir, negocios para hacer el bien y no para hacer dinero. Esto abrió un nuevo capítulo en la idea del capitalismo. Los seres humanos no solamente están preocupados por sí mismos, sino también por otros seres humanos, y esto nunca fue incorporado al capitalismo. Con ello no me refiero a que hay que cerrar los otros negocios. Con otro tipo de compañías yo mismo produzco mucho dinero y no me siento culpable. Pero un negocio social es un negocio con un rendimiento para ayudar a otros, no una caridad.

¿No le parece absurdo este dineral que se derrocha en las guerras?

Si tan sólo $1,000 millones de los que van dirigidos a las guerras se dedicaran a erradicar la pobreza, sería una guerra de dos frentes, porque al yo recibir el Nobel quedó claro que la pobreza está unida a la paz. Así que, si buscas la paz, lo concretó sería eliminar la pobreza innecesaria.

¿Cuál es su postura en torno a la globalización? ¿Es buena para los países en desarrollo?

Estamos contentos con que nos acerquemos unos a los otros, de que abramos las puertas y las autopistas, pero el problema es que el juego no tiene reglas. Son los países grandes los que monopolizan y entonces las economías pequeñas se destruyen. Siempre abogo para que la globalización establezca unas reglas.

¿Cree que la civilización puede intentar destruirse a sí misma?

Ya está lista para hacerlo con este arsenal de miles de armas nucleares. Hay una sensación de que muchos quieren destruirse, pero a la misma vez hay personas que no quieren ver esto. Esperemos que algún día el mundo se libere de las armas de destrucción masiva.

¿Quiere decir que hay esperanza?

Creo que sí, hay mucha esperanza. Vemos mucha gente joven muy consciente de lo que deben hacer y se muestran dispuestos a hacerlo. Los jóvenes cuestionan los conflictos y la pobreza.

¿Cuál es su mensaje para esa generación del futuro?

Que escriban lo que pasará de aquí a 25 años. Que escriban ciencia ficción con lo que les gustaría que pasara de aquí a 25 años. Una vez que sabes qué te gustaría que pase, te abocas a ello y lo haces una realidad.

Fuente: El Nuevo Herald

  1. Erradicacion de pobreza… eso solo garantiza mayores problemas para un planeta saturado… Negar que los pobres se merecen una oportunidad…sería mesquino, hasta cierto punto una idea facista… Pero que sucede cuando alguien tiene dinero… pues quiere mas…y más…y mas cosas…mas autos, mas casas, mas espacio, mas ostentacion… y mas cagado nuestro planeta… pues que siga adelante el premio nobel…asi nos moriremos antes…TODOS…

  2. y LOS Q NO LE PAGARON…??? PORQUE NO TODO ES COLOR DE ROSA…MANDO GOLPEADORES??? JAJA

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